Nada. No te sentirás mal al comer carne, podrás volverlo a hacer si es indispensable. Sin embargo, al comer carne o lacteos por simple gusto, estás retrocediendo en los beneficios de la dieta vegetariana e incurriendo en los riesgos de la dieta animal. Haz lo que esté en tus manos por respetar tu dieta vegetariana y sólo recurre a los alimentos animales si no tienes otra opción. Con el paso de unas semanas observarás que las carnes y los lacteos ya no te apetecen como antes, y aún cuando llegues a probarlos, observarás que ya no tienen el sabor tan atractivo que tenían antes.
